Walk of Life

A veces la vida nos sorprende con inesperadas tragedias que nos sacuden como Cassius Clay a Sonny Liston. La pérdida de un amigo y compañero en un accidente ha caído como una losa en el ánimo de sus colegas más próximos: nada es igual y nada será igual a partir de ahora, su ausencia no podrá ser sustituida por nada ni por nadie. Nos queda el recuerdo, que –como alguien me dedicó en mi época de estudiante- “es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados”.

Si bien todos tenemos fecha de caducidad y nadie ha venido para quedarse en este mundo, la muerte accidental conlleva siempre ese “shock”, esa incredulidad, esa impotencia, esa sorpresa superlativa que aporta la falta de preaviso.

¿Cómo llegar a la oficina cuando sabes que tu amigo, tu compañero con el que compartes trabajo, bromas, café, comidas y problemas personales no va a estar ahí esta mañana? Es duro, es muy duro… sobre todo cuando el personaje era una maravillosa persona, íntegra, trabajadora, responsable y de las que contribuyen a hacer y mantener amigos aún en las situaciones más inciertas.

Sobre reacciones, asimilaciones y superaciones de este tipo de desenlaces supongo que existen multitud de estudios de profesionales de la Psicología, y aunque confieso mi desconocimiento en la materia, es lógico pensar que si las mentes, los recuerdos y los sentimientos son individuales, así deberían ser las respuestas a estas situaciones límite: cada uno tendremos la nuestra.

Lo que es innegable es que este tipo de situaciones te ayuda a relativizar tus preocupaciones en la vida, a dar prioridades y a otorgar el valor real a las cosas. Un día te preocupas por tu futuro laboral, por la inversión de tu dinero, por tener un coche mejor, por algún que otro capricho, por la situación de la sociedad… y de repente te has ido sin ni tan siquiera despedirte.

Disfrutemos -así pues- de lo que tenemos, de nuestros hijos y nuestra familia, de nuestros amigos, busquemos la abundancia en sentimientos y experiencias más que en anhelos y bienes materiales, y hagamos que este camino de la vida sea lo más llevadero y feliz posible.

CARPE DIEM

NOTA: Publicado el 20 de enero de 2020. Con este artículo empezó todo

Publicado en Publicaciones anteriores en LikedIn | Etiquetado | Deja un comentario

El poder de la palabra

Después de varios artículos publicados en LikedIn (que iré subiendo a este sitio poco a poco), y animado por familiares y amigos que bien me quieren, me decido a tener mi propio espacio en la red. Entre proyecto y proyecto y con mis limitados conocimientos de informática, he intentado configurar este espacio para mi, para mis reflexiones, pero también abierto a quienes quieran participar de una u otra forma en él.

Como nada es casual, para empezar les diré que la foto que preside este espacio está tomada desde donde crecí, con vistas a la fábrica de Arnao, a la playa de Salinas, a la entrada de la ría de Avilés y los faros de Avilés y Peñas.

En aquella época mis abuelos tenían familia en EEUU, con quienes el único contacto factible era postal. Cuando el cartero llegaba con un sobre con bordes azules y rojos mis abuelos sabían que llegaba una «carta del norte» con noticias de aquellos familiares «americanos«, tan lejanos en el espacio como cercanos a través del intercambio epistolar.

Según las estadísticas nuestro idioma es el segundo a nivel mundial en términos de hablantes nativos (sólo por detrás del chino mandarín) y el cuarto en número de hablantes. Es una lástima no sólo que no lo cuidemos, sino que no lo usemos más, que no hagamos de este poderoso instrumento un arma de comunicación masiva; así que intentaré servirme de nuestra lengua para compartir algunas historias con ustedes.

Poco a poco iremos escribiendo, reflexionando, hablando de temas profesionales o sociales, que espero que les gusten, aunque no siempre estén de acuerdo con mis planteamientos.

Les invito a participar dejando sus comentarios en los espacios reservados para tal fin.

Seguro que hay cosas mejorables y otras que no funcionan correctamente: soy el responsable e intentaré corregirlas tan pronto como me sea posible, por lo que les ruego paciencia.

Publicado en Personales | Deja un comentario