EL AMOR QUE SALVÓ A LA GALAXIA

Cada 19 de marzo se celebra en España el día del padre por coincidir con la onomástica de San José, máximo exponente para los cristianos de progenitor humilde y abnegado. Los que tenemos hijos sabemos que el poder transformador del amor paternofilial trasciende a esa insípida “complicidad” a la que a veces se alude en determinados foros, o a la intención cada vez más frecuente de asimilar el vínculo padre-hijo a una relación amigo-colega o (incluso en los últimos tiempos) persona-mascota: un padre es un padre y un hijo es un hijo, y por más que la relación entre ellos pase por momentos de mayor o menor entendimiento, el amor y la ligazón ente ellos no debería ser rival para ningún obstáculo.

Me gustaría ejemplificar mi teoría con una historia de ficción que muchos de nosotros conocemos: pocas historias dentro del universo de Star Wars resultan tan trágicas y, al mismo tiempo, tan profundamente humanas como la de Anakin Skywalker (o Darth Vader); su vida es la prueba de que incluso en la oscuridad más absoluta puede sobrevivir una chispa de luz: es una historia sobre el amor y cómo éste puede corromper a la persona cuando se convierte en miedo, pero también cómo puede salvar cuando se transforma en compasión.

Si recuerdan, Anakin Skywalker nació en el planeta Tatooine, en condiciones de esclavitud, sin padre conocido y con una conexión extraordinaria con lo que en esta odisea se denomina la Fuerza; desde muy pequeño mostró habilidades fuera de lo común, lo que llevó a ser considerado como el posible “ungido” de la profecía del Elegido: esta profecía, transmitida durante generaciones dentro de la Orden Jedi, hablaba de un individuo concebido por la propia Fuerza que traería equilibrio a la galaxia, destruiría a los Sith y -con ellos- el mal.

Sin embargo, el niño Anakin compaginaba su talento sobrenatural con una profunda necesidad emocional y un vínculo especial con su madre, Shmi Skywalker. La Orden Jedi, que ponderaba excepcionalmente el desapego emocional, no supo —o no pudo— atender esa fragilidad del joven y, al ser separado de ella para formarse como Jedi, se abrió en nuestro protagonista una herida que nunca terminó de cerrarse. Bajo la tutela de Obi-Wan Kenobi, Anakin creció como un prodigio, pero también como un joven impulsivo, orgulloso y emocionalmente inestable, mostrando sentimientos como el miedo o la ira que más tarde serían decisivas en su caída.

El momento decisivo en la madurez de Anakin llegó con la muerte de su madre, cuando la encontró moribunda y reaccionó con una violencia desmesurada: consumido por el dolor, cometió una masacre contra los responsables. Este episodio marcó el inicio de su vínculo activo con el lado oscuro, aunque no por ambición, sino por sufrimiento y por incapacidad de aceptar el dolor.

La segunda gran influencia en la vida de Anakin fue su amor por Padme Amidala: su relación secreta (prohibida por la Orden Jedi) no solo intensificó su conflicto interno, sino que también alimentó sus temores y su miedo más profundo de perder a quien amaba. Ese miedo se convirtió en una obsesión que llevó a Anakin a cuestionar las enseñanzas Jedi y a caer en una debilidad de la que se aprovechó el malvado Canciller Palpatine (Darth Sidious) para influir en él y manipularle. Nuevamente, Anakin no entró en el lado oscuro por maldad, sino por un “amor distorsionado”: su obsesión por proteger a Padme lo llevó a traicionar todo aquello en lo que creía, y en ese momento decisivo, eligió el miedo sobre la esperanza, y el supuesto control sobre la aceptación.

Así Anakin Skywlaker se transformó en Darth Vader.

La transformación de Anakin en Darth Vader no fue solo física, sino profundamente psicológica. Tras su derrota en el duelo frente a Obi-Wan, quedó gravemente herido y fue reconstruido mediante una armadura que lo mantendría con vida, pero también lo condenaría a un sufrimiento constante: Vader intenta destruir todo rastro de Anakin Skywalker en su interior, reprime su amor por Padme, su dolor por su madre y cualquier rastro de su identidad anterior; y para huir del dolor de sus decisiones construye una nueva identidad basada en la obediencia, el odio y el control, convirtiéndose en un agente del Imperio, un símbolo de terror sin rastros de humanidad.

Entre tanta maldad, la chispa de la redención para Darth Vader llegará con el descubrimiento de su hijo, Luke Skywalker. Vader desconocía la existencia de sus hijos, ya que creyó que Padme había muerto sin dar a luz, pero fue el propio Emperador quien le reveló la posibilidad de que Luke fuera su descendiente, lo que despertó en él una mezcla de sorpresa y conflicto. El momento más memorable de esta revelación ocurre cuando, en un duelo, Vader le dice a Luke: “Yo soy tu padre”. Más allá del impacto narrativo, esta frase representa el resurgir de Anakin -porque por primera vez Vader reconoce su identidad anterior- y una esperanza de humanidad en el malvado personaje.

En cuanto a la hermana gemela de Luke -Leia Organa-, Vader percibe en ella también una conexión con Luke, lo que más adelante le permitiría comprender su relación.

El reencuentro con sus hijos no es inmediato ni sentimental, sino un proceso tenso marcado por el conflicto personal: Luke ya no sólo representa para Vader un objetivo estratégico o un líder de la resistencia al Imperio, sino algo mucho más peligroso en el ámbito personal: la posibilidad de recordar quién fue él mismo.

Una vez reconocido su hijo, Darth Vader convence al Emperador para -en lugar de destruir a Luke- intentar convertir al joven Jedi y atraerlo al lado oscuro: su insistencia en que Luke se una a él (“juntos podemos gobernar la galaxia”) refleja no sólo un conflicto interno sino también otra visión distorsionada del amor, al no pretender salvar a su hijo, sino evitar perderlo… aún a costa de corromperlo. Sin embargo, Luke representa lo opuesto a Anakin: donde su padre eligió el miedo, él elige la fe y la esperanza; Luke sí cree que aún hay bondad en Vader, incluso cuando absolutamente todos le dicen lo contrario.

El clímax de esta historia llega en la confrontación final con el Emperador. Luke, negándose a convertirse al lado oscuro, pasa a ser el reflejo de lo que Anakin debió ser, y cuando el Emperador intenta acabar con él, Vader se enfrenta a la decisión definitiva: Darth Vader, el símbolo del mal, el cruel ejecutor del Imperio, el hombre que había renunciado a su identidad, recupera su amor como padre y decide salvar a Luke acabando con el mal y sacrificando su propia vida por ello.

La historia de Anakin Skywalker es una tragedia que se transforma en esperanza; si su hundimiento demuestra cómo el miedo es el germen de otros sentimientos negativos (ira, soberbia, etc) que pueden corromper o destruir incluso a los más nobles, su redención demuestra algo aún más poderoso: que nunca es demasiado tarde. Darth Vader no fue derrotado por un enemigo externo, sino por algo mucho más profundo como es el amor de su hijo.

Porque -al final- no fue el poder o la Fuerza lo que salvó la galaxia, sino el amor de un padre.

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LA PLANIFICACIÓN EN LOS PROYECTOS

LA PLANIFICACIÓN EN LOS PROYECTOS

La planificación de los proyectos se ha vuelto en los últimos tiempos no sólo un factor interesante, sino altamente determinante en el éxito de las empresas, al punto de ocupar no pocos recursos y protagonizar muchas horas de examen, trabajo y discusión: del acierto o del error en esa previsión -o de los datos considerados de partida- dependerán los resultados del proyecto, el éxito o el fracaso. Estamos ante un pilar fundamental en la gestión de proyectos industriales, puesto que se trata de un proceso sistemático que implica considerar la información de partida, definir objetivos, asignar recursos, establecer cronogramas y anticipar riesgos para asegurar que el proyecto se ejecute de manera eficiente, dentro del presupuesto y en el tiempo establecido. Lejos de ser una actividad aislada, debe ser considerada como una hoja de ruta que evite el temido “scope screep”, una expansión no controlada del proyecto que dispare los costes.

Usando las herramientas adecuadas (hoy en día programas como Microsoft Project, Oracle Primavera P6, etc…), desde la planificación se definen la secuencia de actividades, dependencias de éstas y los plazos, poniendo especial importancia en la interdependencia de algunos procesos como el diseño, la compra de materiales y equipos, el montaje o las pruebas que se requieran; también se deben incluir la asignación de recursos, la mano de obra, los componentes críticos, las maniobras, el equipo y/o el presupuesto… y no debemos olvidar que una correcta planificación debería tener también en cuenta el cumplimiento del proyecto con normativas en asuntos de calidad, medioambiente o seguridad, así como ayudar a anticiparse en la identificación de posibles problemas o contratiempos tales como retrasos por regulaciones administrativas, ambientales, fluctuaciones en precios de materias primas o fallos en la cadena de suministro… y ayudar a preparar los correspondientes planes de contingencia.

Acertar en la planificación ya desde la fase de diseño y redacción del proyecto puede representar entre un 20% y un 30% de ahorro, mientras que los errores o los riesgos no tenidos en cuenta conllevan los temidos trabajos de rediseño, cambios y demoras que –de acuerdo a estadísticas actuales del FMI- suponen el 40% de los sobrecostes de un proyecto:  según los datos de este reconocido organismo el 90% de los proyectos industriales excede el presupuesto inicial en un promedio del 28%, motivado principalmente por una planificación inadecuada.

Acerquémonos a la gestión de un par de conocidos proyectos de gran magnitud para comprobar los efectos de la planificación.

EL SANTIAGO BERNABÉU

El proyecto de transformación del estadio Santiago Bernabéu constituye una de las mayores inversiones realizadas en una infraestructura deportiva en Europa durante el siglo XXI. La reforma incluyó innovaciones arquitectónicas y tecnológicas destinadas a mejorar la experiencia del espectador, incrementar la capacidad de explotación comercial del recinto y posicionar al estadio como un referente internacional en el ámbito de las instalaciones deportivas. Sin embargo, la ejecución del proyecto estuvo marcada por diversos desafíos, entre ellos el incremento del coste de los materiales de construcción, modificaciones del diseño original y el impacto de la pandemia de COVID-19 en el calendario de las obras.

Recordemos que el estadio Santiago Bernabéu fue inaugurado en 1947 y ha experimentado diversas ampliaciones a lo largo de su historia. No obstante, a comienzos del siglo XXI surgió la necesidad de una transformación más profunda que permitiera modernizar las instalaciones y convertirlo en una fuente de ingresos que contribuyera a mejorar la competitividad económica del club.

Uno de los primeros pasos para la realización del proyecto fue la aprobación del marco urbanístico que permitía intervenir en el recinto: el 31 de mayo de 2017 el Ayuntamiento de Madrid aprobó el Plan Especial que autorizaba la remodelación del estadio y regulaba su integración en el entorno urbano del Paseo de la Castellana. Posteriormente, el 23 de septiembre de 2018, la Asamblea de Socios Compromisarios del Real Madrid aprobó la propuesta de la junta directiva para financiar la remodelación mediante un préstamo a largo plazo; la financiación principal se formalizó el 12 de abril de 2019, cuando el club firmó un préstamo por 575 millones de euros a 30 años, con un tipo de interés cercano al 2,5 %: este préstamo constituía el presupuesto inicial del proyecto y debía cubrir las principales actuaciones estructurales previstas.

En ese momento, el calendario estimado de ejecución era de aproximadamente 39 meses, con una finalización prevista para agosto del año 2022.

El proyecto contaba con la colaboración de estudios de arquitectura e ingeniería especializados en grandes infraestructuras deportivas, lo que permitía integrar soluciones técnicas innovadoras en el diseño final. Tras un proceso de licitación internacional, el 8 de mayo de 2019 el Real Madrid adjudicó las obras principales a la empresa constructora FCC Construcción, una de las compañías más importantes del sector de la ingeniería civil en España: esta empresa fue responsable de la ejecución de los principales trabajos estructurales del proyecto, entre ellos la construcción de la cubierta retráctil, la instalación de la nueva fachada metálica envolvente, el refuerzo estructural del estadio, la reorganización de los espacios interiores y la construcción de nuevas áreas comerciales.

Tras la finalización de la temporada deportiva, el club inició oficialmente las obras durante el verano de 2019: en esta primera fase se llevaron a cabo diversas actuaciones estructurales, como la demolición de algunos elementos interiores, el refuerzo de la estructura del estadio y la preparación de las bases que permitirían instalar la futura cubierta retráctil. Durante la temporada 2019-2020 el estadio continuó albergando partidos mientras avanzaban los trabajos de remodelación, lo que obligaba a coordinar cuidadosamente las actividades deportivas con las tareas de construcción.

El desarrollo de las obras coincidió con la expansión de la pandemia de COVID-19 en Europa a comienzos de 2020: el 1 de marzo de 2020 se disputó el último partido en el Santiago Bernabéu antes de la suspensión del campeonato y en ese encuentro, correspondiente a la jornada 26 de la Liga 2019-2020, el Real Madrid derrotó al Fútbol Club Barcelona por 2-0.

Lejos de resultar la pandemia un obstáculo o un impacto negativo sobre las obras, el club blanco encontró en la obligación de jugar a puerta cerrada una oportunidad para su proyecto: tras la suspensión de la competición y su posterior reanudación sin público, decidieron trasladar sus partidos al Estadio Alfredo Di Stéfano -situado en su ciudad deportiva de Valdebebas- un hecho que  permitió acelerar significativamente el ritmo de los trabajos en el Bernabéu puesto que, al no tener que detener las obras durante los días de partido, las empresas constructoras pudieron avanzar en los trabajos y realizar intervenciones estructurales más complejas.

En total, el Real Madrid permaneció 560 días sin disputar partidos en el Santiago Bernabéu, desde marzo de 2020 hasta septiembre de 2021, y durante ese periodo se ejecutaron algunas de las fases más importantes del proyecto, como la construcción de la nueva estructura superior del estadio y la instalación de los sistemas que posteriormente permitirían incorporar la cubierta retráctil. El regreso del equipo al Santiago Bernabéu se produjo el 12 de septiembre de 2021, con motivo de la disputa de un partido de Liga del Real Madrid contra el Celta de Vigo en un estadio todavía en obras, pero ya parcialmente operativo.

La pandemia y –fundamentalmente- la invasión rusa en Ucrania en 2022 repercutieron un alza de materias primas y costes de producción, unos hechos que, junto a diversas mejoras técnicas implementadas también durante el desarrollo de proyecto, hicieron necesarias sendas revisiones del presupuesto del proyecto dejándolo de la siguiente manera:

  • 2019: préstamo inicial de 575 millones de euros.
  • 2021: ampliación de 225 millones de euros destinada al sistema de césped retráctil.
  • 2023: ampliación adicional de 370 millones de euros para cubrir el incremento de los costes de construcción debido a la guerra de Ucrania.

Como resultado, el coste total de la remodelación alcanzó aproximadamente los 1.347 millones de euros, superando ampliamente el doble del presupuesto inicial.

Como hemos dicho, la remodelación del estadio introdujo diversas soluciones arquitectónicas y tecnológicas destinadas a convertir el recinto en uno de los más avanzados del mundo, entre las que destaca la cubierta retráctil, que permite cerrar completamente el estadio en aproximadamente quince minutos y proteger el terreno de juego facilitando la celebración de eventos en condiciones meteorológicas adversas. El estadio también cuenta con una nueva fachada formada por miles de lamas de acero inoxidable curvadas, que rodean completamente la estructura y que permitirán integrar sistemas de iluminación dinámica y pantallas digitales, proporcionando una apariencia moderna y futurista. Otra de las innovaciones más relevantes fue la implementación de un sistema de césped retráctil, que dispone el terreno de juego en varias bandejas o plataformas móviles que se almacenan bajo el estadio en un espacio denominado hipogeo: una especie de invernadero subterráneo que permitirá proteger el césped durante conciertos u otros eventos y facilitar su mantenimiento.

El estadio cuenta también con un video marcador panorámico de 360 grados que rodea el interior del estadio y permite mostrar repeticiones, estadísticas y contenido audiovisual visible desde cualquier punto de las gradas, así como numerosos espacios destinados a actividades comerciales y de ocio, como restaurantes, zonas VIP, tiendas… y un renovado museo del club. Estas instalaciones contribuyen a que el estadio funcione como un centro de entretenimiento durante todo el año, figure entre los cinco principales destinos turísticos de Madrid y genere recurrentes ingresos al club.

La remodelación del Estadio Santiago Bernabéu constituye uno de los proyectos de transformación de infraestructuras deportivas más ambiciosos del fútbol contemporáneo. Recordemos que los trabajos se iniciaron en 2019 y estaba previsto que terminaran en 2022, pero primero la pandemia y más tarde la introducción de nuevas mejoras técnicas como el césped retráctil o un sistema de insonorización -que se está terminando de instalar- han hecho que las obras se estén concluyendo en 2026. Lo importante es que, a pesar de todos esos imponderables, la planificación de los trabajos hizo posible anticiparse a algunos problemas, revisar el proyecto y que el equipo pudiera volver a jugar en su campo en septiembre del 2021. El resultado final consolida al Bernabéu como uno de los estadios más avanzados del mundo y esta transformación no solo mejora la experiencia de los aficionados, sino que también refuerza la posición económica y estratégica del Real Madrid en el contexto del fútbol internacional.

EL CAMP NOU

La remodelación del Camp Nou, estadio del Fútbol Club Barcelona, constituye otro de los proyectos de infraestructura deportiva más ambiciosos emprendidos en Europa en el siglo XXI. Integrado dentro del plan urbanístico y deportivo conocido como “Espai Barça”, el proyecto también pretende transformar el histórico estadio en un complejo moderno con mayor capacidad, nuevas áreas comerciales y tecnología avanzada para la experiencia de los aficionados.

No obstante, el desarrollo del proyecto ha estado marcado por numerosos retrasos, controversias en el proceso de adjudicación de las obras, conflictos laborales con subcontratistas, problemas con el vecindario y desviaciones significativas respecto a la planificación inicial… y –por si lo anterior fuera poco- el club se ha visto obligado a trasladar temporalmente sus partidos a otro estadio, lo que ha tenido un impacto económico y deportivo relevante.

El proyecto “Espai Barça” fue concebido como una transformación integral del entorno del Camp Nou, incluyendo la remodelación completa del estadio, la construcción de un nuevo pabellón (Palau Blaugrana) y la reorganización urbanística de los terrenos colindantes. Las primeras propuestas para reformar el estadio surgieron en 2014, cuando el club catalán planteó una inversión aproximada de 600 millones de euros, cifra que posteriormente aumentó a 725 millones a medida que el proyecto evolucionaba y se añadían nuevas instalaciones y mejoras arquitectónicas… aunque con el paso del tiempo, el proyecto fue ampliándose hasta alcanzar un presupuesto cercano a 1.500 millones de euros, financiado mediante deuda respaldada por ingresos futuros del estadio.

El proceso de adjudicación de la remodelación del estadio estuvo rodeado de polémica desde sus primeras fases: en 2017 el club inició un proceso de licitación internacional para seleccionar a la empresa constructora encargada de ejecutar las obras, un concurso que incluía a varias constructoras europeas como Ferrovial, FCC Construcción… o la empresa turca Limak Construction. Finalmente, en 2023 el club adjudicó el contrato principal a Limak Construction, empresa turca con –aparentemente- experiencia en grandes infraestructuras internacionales, aunque diversas informaciones posteriores revelaron que la compañía había obtenido la peor valoración técnica entre los finalistas con una puntuación cercana a 50 sobre 100, una nota significativamente inferior a la obtenida por otras empresas competidoras: la decisión generó tímidas y amortiguadas críticas en medios especializados a la vez que cierta incertidumbre entre algunos sectores del entorno del club, puesto que la adjudicación se produjo pese a que los informes técnicos alertaban de deficiencias en la justificación del calendario de obras presentado por la empresa. Algunos analistas han señalado que la decisión podría haber estado influida por criterios económicos o políticos más que por la evaluación técnica del proyecto, lo que alimentó sospechas de posibles irregularidades o falta de transparencia en el proceso de adjudicación.

La planificación inicial preveía que las obras se realizaran sin necesidad de cerrar completamente el estadio, permitiendo al equipo seguir jugando en su campo mientras avanzaban los trabajos… aunque esta previsión pronto se reveló inviable y al club no le quedó más remedio que asumir un cierre completo del estadio y revisar la planificación constructiva del proyecto Espai Barça. Las obras comenzaron oficialmente el 1 de junio de 2023, y la nueva planificación del proyecto se estructuró en varias fases principales:

  • Refuerzo estructural y subestructura del estadio (2023-2024)
  • Reconstrucción de la tercera gradería (2024-2025)
  • Instalación de la cubierta y sistemas tecnológicos (2025-2026)
  • Finalización de espacios comerciales y exteriores (2026 en adelante)

Como hemos anticipado, ante la imposibilidad de compatibilizar la competición con las obras estructurales más complejas, el Fútbol Club Barcelona se vio obligado a trasladar sus partidos al Estadio Lluís Companys -situado en la montaña de Montjuic- inicialmente durante la temporada 2023-24, aunque pronto los retrasos en el desarrollo del proyecto del Camp Nou obligaron al club a reconocer que la vuelta se retrasaría hasta bien entrada la temporada 2024-25… hito que tampoco pudo cumplirse debido a diversos problemas técnicos y administrativos y prolongó esta la estancia de los culés en la montaña más de lo previsto, una situación que generó no sólo malestar entre sus aficionados, sino también consecuencias económicas y deportivas tales como una reducción de ingresos por explotación del estadio, una menor capacidad para actividades comerciales, una pérdida del ambiente característico del Camp Nou o un aumento de costes logísticos.

El retorno de la actividad deportiva al estadio se produjo finalmente en noviembre de 2025, tras más de dos años de ausencia: el primer partido disputado en el estadio en obras fue el 22 de noviembre de 2025, correspondiente a un encuentro de Liga frente al Athletic Club de Bilbao. El regreso ha sido posible gracias a la concesión de permisos administrativos parciales que autorizan la utilización de determinadas zonas del estadio mientras continúan las obras en otras áreas, aunque este plan de reapertura tampoco ha estado exento de problemas: la vuelta al Camp Nou se había planificado o estructurado en varias fases sin tener en cuenta que éstas debían contar con el visto bueno de los técnicos del Ayuntamiento de Barcelona; en cada inspección las autoridades municipales encontraban deficiencias de seguridad (no olvidemos que los técnicos debían autorizar el acceso al público a una precaria instalación en obras) que impedían recurrentemente la emisión y firma de los permisos, hecho que hizo aflorar las tensiones entre el club y el propio Ayuntamiento de Barcelona. Finalmente, las fases autorizadas quedaron de la siguiente manera:

  • Fase 1A (octubre de 2025): El Ayuntamiento de Barcelona concedió la licencia de primera ocupación parcial, que permitía abrir el estadio con un aforo aproximado de 27.000 espectadores.
  • Fase 1B (noviembre de 2025): Posteriormente se autorizó una ampliación del aforo hasta 45.401 espectadores, lo que permitió organizar partidos oficiales con una asistencia considerablemente mayor.
  • Fase 1C (marzo de 2026): Recientemente se ha aprobado una nueva ampliación de la capacidad hasta 62.000 espectadores, una cifra que representa aproximadamente el 60% del aforo previsto para el estadio definitivo.

A pesar de estas ampliaciones progresivas, el estadio continúa en obras y todavía no dispone de la tercera gradería completa ni de la cubierta, uno de los elementos más complejos del proyecto y planificada para la última fase, y que se basa en una estructura cuyo montaje apunta a ser incompatible con la celebración de eventos, por lo que es más que probable que el Barcelona tenga que volver a emigrar temporalmente durante varios meses. La realidad de la situación es que los retrasos acumulados y las previsiones fallidas han puesto en duda la planificación del proyecto, llevando a algunos estudiosos del caso a situar la finalización de éste en una fecha indeterminada entre 2027 y 2028.

Las obras del Camp Nou también han estado marcadas por conflictos laborales y problemas relacionados con subcontratistas: la Inspección de Trabajo de la Generalitat de Cataluña ha abierto más de 200 expedientes administrativos relacionados con irregularidades laborales durante las obras en el estadio -destacando algunas infracciones en materia de seguridad laboral y condiciones de trabajo- que derivaron en multas cercanas a 1,9 millones de euros. Estos problemas evidencian la complejidad de coordinar un proyecto de esta magnitud, que involucra a numerosas empresas subcontratadas y a miles de trabajadores.

Por si lo anterior fuera poco, la construcción también ha generado denuncias y tensiones con los vecinos del distrito de Les Corts -donde se ubica el estadio- debido fundamentalmente a ruido constante de maquinaria pesada, incremento del tráfico de camiones, ocupación de espacio público o alteraciones en la movilidad del barrio. Diversas asociaciones vecinales han denunciado que el proyecto ha tenido un impacto significativo en la vida cotidiana del entorno urbano, especialmente durante las fases iniciales de demolición y movimiento de tierras.

Volviendo al presupuesto del proyecto, el coste total del proyecto Espai Barça ha aumentado significativamente respecto a las estimaciones iniciales y actualmente se estima que la inversión total supera los 1.450 millones de euros, financiados mediante una compleja estructura de deuda con inversores internacionales. En 2025 el club emitió 424 millones de euros en bonos para refinanciar parte de esta deuda y retrasar el inicio de los pagos hasta 2033, con vencimiento final en 2050.

Lejos de reconocer errores en la planificación, hemos visto cómo la directiva del club ha ido modificando hitos y escenarios sin control aparente, restando importancia a la situación, mientras que algunos socios y críticos culés prefieren reflexionar y reconocer que, aunque la planificación inicial del calendario constructivo fue excesivamente optimista o incluso irreal, lo que ha venido después se asemeja a un proyecto sumido en la incertidumbre y en la improvisación.

Otro hecho relevante en esta historia fue la información trasladada desde la directiva a los socios cuando llegaron los primeros retrasos, tranquilizándoles al hacerles partícipes de la existencia de una cláusula de penalidad en el contrato con la constructora que resarciría al club con un millón de euros por cada día de retraso… aunque parece ser que inexplicablemente en este momento no hay intención (o posibilidad) de aplicar esta sanción pese a que el proyecto acumula ya más de un año de demora, una decisión que ha sido criticada por algunos socios y simpatizantes al no comprenderla y considerar que podría debilitar la posición negociadora del club frente a la empresa constructora en un eventual litigio.

Como conclusión, la remodelación del Camp Nou representa otro de los proyectos más ambiciosos y complejos de la historia reciente del fútbol europeo; sin embargo, el desarrollo del proyecto ha estado marcado por importantes controversias relacionadas con la adjudicación de las obras, retrasos en el calendario, problemas laborales y conflictos con el entorno urbano. Aunque el proyecto promete transformar el estadio en uno de los más modernos del mundo, los vaivenes en la planificación y en la ejecución de los trabajos, las dificultades de gestión y las desviaciones respecto a la planificación inicial han generado críticas tanto dentro como fuera del entorno del club. Aunque el estadio ya ha vuelto a albergar partidos de forma parcial, el proyecto todavía se encuentra lejos de su finalización y plantea más dudas que certezas: la instalación de la cubierta y la culminación de la tercera gradería serán las fases decisivas que determinarán el éxito definitivo del proyecto, si bien todos estos planes y el éxito de la operación dependerán en gran medida de la capacidad del club para completar las obras dentro de un calendario razonable y gestionar de forma sostenible el elevado endeudamiento asociado al proyecto.

Dejo en manos del lector la reflexión sobre la planificación y gestión de ambos proyectos.

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ENTRE MISTELAS, BOLLOS Y NUBES NEGRAS

Corría la primera mitad de la década de los 90 del pasado siglo XX cuando el que suscribe cursaba sus estudios universitarios. Recuerdo que algunos días tenía clases en horario de mañana y tarde, y luego solía quedar con un buen amigo para dar una vuelta por Oviedo y esperar juntos el autobús universitario de vuelta a nuestra casa: desde nuestra cotidianidad nos cuesta creerlo, pero no había teléfonos móviles y sabíamos dónde podríamos encontrarnos en un rango de horas determinado.

Un buen día mi amigo estaba con su primo, un hombre sensiblemente mayor que nosotros (calculo que en aquel momento rondaría la cincuentena) que estaba hundido: después de una vida entera trabajando en un concesionario de automóviles Renault, donde desde bien joven había aprendido el oficio y se había convertido en un fino chapista, la empresa había decidido despedirle súbitamente. Como no podía ser de otra manera, su cara estaba compungida y su ánimo abatido, frutos de la desesperación y el desamparo con las que un despido inesperado golpea a quien se entrega a su empresa y a su profesión: “¿qué va a ser de mi ahora?”, “¿dónde voy a ir a mi edad?” … preguntas para las que ni mi amigo ni yo teníamos respuestas más allá del manido “tranquilo, la vida sigue, no te preocupes que algo aparecerá”.

Tratando de salir del paso, en busca de un consuelo o de una terapia de reanimación, le propusimos ir a tomar un vino, algo que desde su profunda pesadumbre no le quedó más remedio que aceptar, así que entramos en el -por aquel entonces- emblemático bar “El Manantial”, un bullicioso centro de tertulias en el Oviedo de la época: andábamos limitados de presupuesto (aunque mil pesetas de la época daban para mucho) y pedimos unas mistelas acompañadas de unos típicos bollos preñaos recién hechos… la mistela nos recordaba al vino de misa, pensamos que sería más ligera que el vino y que serviría para endulzar la nube negra que atormentaba aquel día al bueno de Ángel (así se llamaba el primo de mi amigo).

Como esa primera ronda se nos antojaba un poco escasa, para la segunda vuelta decidimos ir a otro mítico bar aún hoy en funcionamiento, el “Casa Montoto”, que estaba a unos metros del primero… y allí seguimos con el tratamiento de reanimación: otra ronda de mistelas y bollos preñaos; mientras bebíamos y le intentábamos hacer ver que era un profesional de primera con mucha vida por delante y que no tendría dificultades en encontrar otra empresa, al pobre Ángel le seguía costando salir de su depresión.

La misión se estaba volviendo titánica y la animación de aquel pobre hombre nos estaba costando más de lo previsto, así que propusimos continuar con nuestra terapia en otra tasca legendaria ya desaparecida, de nombre “La Perla” (enfrente del Teatro Campoamor), un bar histórico donde los vinos aún entonces se almacenaban en pellejos. Nuestro paciente -de tendencia escrupuloso- puso algunos reparos, que no fueron obstáculo para el ímpetu con el que nosotros afrontábamos el cometido de sacarle del pozo en el que se encontraba. Cuando llegamos al bar pedimos otras tres mistelas y seguíamos la conversación mientras que Ángel se perdía escudriñando cada esquina y cada rincón de aquel lugar con tanta solera: la higiene no debía ser exquisita, algo que a él le incomodaba especialmente, pero… ¿a quién le importaba mientras saboreábamos unas deliciosas mistelas? De este bar cuentan que una vez, un parroquiano le dijo al barman: “¡acabo de ver pasar a un ratón por detrás de la barra!”, a lo que el cantinero le respondió: “¡por lo que te cobro por el vino… ¿qué esperabas?, ¿ver a Sofía Loren?!”. Lo cierto es que cada vez que he entrado en uno de esos bares con tanta raigambre siempre he preferido pensar en lo que ahí se habrá vivido, en lo habrán visto esas paredes, las historias que ahí se habrán contado o en disfrutar de una experiencia histórica… antes que evaluar su condición higiénica.

Nuestro protagonista parecía que se iba animando, así que -como todavía teníamos tiempo antes de que llegara nuestro autobús- nos propuso ir a otro bar de un amigo suyo, algo que interpretamos como un avance en nuestra particular terapia para con él. En aquel bar no tenían mistela, pero nos ofrecieron un moscatel de nombre Goya que nos supo a gloria, con el que apuramos la tarde a la vez que intentábamos rematar la curación.

Nos despedimos y al día siguiente, al volver a ver a mi amigo, me interesé por Ángel y me respondió: “el paisano muy bien, pero casi la liamos”. Resulta que, si bien las mistelas le habían hecho “dormir como nunca” -como él mismo reconoció- y mitigar el disgusto y el desánimo… nuestro protagonista era diabético (hecho que desconocíamos) y nosotros le habíamos estado cebando a base de vino dulce: nos contó que, se encontraba muy bien pero que para controlar la insulina en el cuerpo cada día tenía que orinar en unas tiras reactivas y aquella mañana su orina había quemado la tira.

La vida siguió, Ángel encontró trabajo en una empresa de montaje industrial donde fue muy apreciado hasta su jubilación y mi amigo y yo… seguimos recordando aquella peripecia y reflexionando sobre cómo un despido no deja de ser un choque emocional, un duro trago que hay que pasar, aunque te ayuden a remojarlo en mistela.

Por cierto, del concesionario Renault se encargó el tiempo: la política de despedir a sus maestros (sus otrora aprendices que habían llegado a oficiales desde abajo y aprendiendo de sus antecesores) se reveló errática y era sólo la punta del iceberg en una desnortada dirección que acabó con un próspero e histórico negocio en la capital del Principado de Asturias.        

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