EL DESTETE

La foto que ilustra este artículo es de un cachorro de raza Labrador con unas semanas de vida. Mientras busca dar salida a una camada de 8 preciosos perritos, el propietario me confesaba que sólo tiene dos condicionantes: el primero es que las familias adoptivas fueran dignas de acoger a uno de esos cachorros y tratarlos como se merecen, con los cuidados y atenciones que debe tener un perro que llega a una familia. El segundo requisito era respetar el periodo del destete, o -lo que es lo mismo- esperar a que los cachorros dejen de alimentarse de leche materna y puedan comer pienso por si mismos sin depender de la madre. Es la propia madre quien facilita el destete (o la autonomía de los cachorros) en el momento que a éstos les salen los dientes y empiezan a hacerle daño al mamar.

He recordado esta situación al enterarme en los últimos días de las salidas de algunos conocidos de sus respectivas empresas. Por una parte, he conocido el caso de un colega al que su empresa despidió el mes pasado con 8 años de antigüedad a sus espaldas de profesional desempeño. Después de pasar el COVID-19 de una manera severa en el hospital y un periodo de baja laboral mientras se recuperaba de esta enfermedad, su empresa le «premiaba» con una carta de despido poco tiempo después de reincorporarse. El hombre aceptaba que las circunstancias de la empresa tuvieran como consecuencia su salida y la de otra docena de compañeros, pero se sentía bastante disgustado porque mientras la empresa para la que habían trabajado los últimos años les despedía con subterfugios que no tendrán más remedio que denunciar ante la autoridad competente, esa misma empresa por otro lado había acomodado a golpe de talonario fichajes de un perfil «superior» que no sólo no estaban justificando el sueldo con su rendimiento, sino que eran en buena parte los responsables de la deriva de la empresa.

Otro caso del que me hablaron la semana pasada es el de una profesional intachable y comprometida que se va de la que fue su casa en los últimos 7 años con todo el dolor de su corazón. No sé las causas a ciencia cierta, pero me imagino que los tiros irán por el hastío que provoca trabajar como una hormiguita sin levantar la cabeza y sin decir que no a nada, haciendo las horas que sean necesarias para acabar la tarea, viajando cuando te lo pide tu empresa y en las condiciones que te imponen, asistiendo al paso de los años sin que nadie tenga un gesto en tus condiciones económicas y -eso sí- teniendo que soportar que te envíen una temporadita al ERTE sin explicación alguna o pidiéndote esfuerzos extra para los que no hay atisbo de recompensa.

Este tema no es nuevo, pero sí cada vez más habitual. Hace años coincidí en un taller colaborador con un joven ingeniero que era mi interlocutor y me atendía a las mil maravillas. Un día me confesaba que en su empresa se ganaba muy poco dinero, pero que el ambiente era fenomenal por los compañeros que tenía: él daba mucha importancia al ambiente de trabajo, pero con el paso del tiempo y sin que nadie en su organización le mejorara sus condiciones llegó otra empresa que, a pesar de estar en otra provincia, le ofreció un puesto y un salario acorde a su categoría y el muchacho se fue. 

Decía un compañero que hay empresas que son como «malas madres»: nunca te faltará el plato de comida, pero no esperes por un beso o un mimo de más, y parece que ese modelo se está imponiendo. Hemos pasado de las empresas paternalistas, con economato, vale de carbón, escuelas y hasta viviendas para los trabajadores a estos modelos modernos tan impersonales en los que la empresa ni siquiera se preocupa por conocer el grado de satisfacción de sus propios trabajadores y cuando alguien llega con la carta de baja voluntaria todavía se sorprenden.

Si me preguntan quién pierde más con esta nueva filosofía yo creo que todos, pero mucho más las empresas y la sociedad. Los trabajadores volverán a encontrar trabajo, aunque nada les libre del disgusto momentáneo de salir de su casa o de las molestias de tener que adaptarse a nuevas empresas, ciudades o países; pero las empresas pierden su experiencia, lo que no se compra, su capital más importante, y creo que tanto para ellas como para la sociedad eso tiene un alto coste. 

El próximo 22 de abril España pondrá a flote el submarino S-81 Isaac Peral, un proyecto nacido en la década de los 80 del siglo pasado y que ha necesitado 40 años para materializarse. Según la información que he leído y que pueden encontrar fácilmente en la red, si bien los retrasos tienen una gran componente de índole política, el proyecto S-80 (que así se llamaba) acumuló graves problemas de diseño y construcción debidos a la gran restructuración llevada a cabo en Navantia -parece que para ahorrar costes- a principios de este siglo XXI y que le llevó a perder su Know-how: una gran parte de ingenieros y especialistas senior, con experiencia en el desarrollo de los proyectos S-60 y S-70, fueron prejubilados (concretamente 3983 trabajadores de más de 52 años y 5 de antigüedad mínima), dando paso a ingenieros junior que no contaban ni con experiencia ni con especialización en submarinos. El resultado en esa época fue un submarino con graves problemas de diseño, entre los que destacaba un sobrepeso de entre 75 y 125 toneladas que lo hacían inseguro y no operativo. La consecuencia fue tener que contratar a una empresa americana que aportara soluciones, un extracoste total de unos 1.800 millones de euros y una demora en las entregas de 8 años. Por cierto, después de todas estas aventuras el coste unitario de cada submarino será de unos 976 millones de euros, cifra similar a la de algunos submarinos nucleares.  

En el caso de Navantia y España, prescindir de valiosos trabajadores con la excusa del ahorro de costes les ocasionó graves perjuicios. En los casos de mis conocidos, cabría preguntarse por qué las relaciones empresa-trabajador se truncan cuando llega el destete, cuando el profesional de turno lleva 7/8 años en una empresa y ya debería haber adquirido experiencia y conocimientos suficientes para desarrollar su pleno rendimiento y máxima capacidad.

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